Waner bateó una bola que el fielder no manejó limpiamente pero el scorer oficial dijo que estaba bien y eso hizo que Waner alcanzara el número 3.000. Paul Waner le dijo al scorer oficial que él no deseaba que ese cuestionable bateo subiera al marcador.
El scorer oficial dio marcha atrás y dijo que había sido un error. Poco más tarde, Paul Waner consiguió un golpe limpio que sumó su número 3.000.
Lo que esto me recuerda es el gran fervor que muchos parecen sentir ante la posibilidad del primer presidente negro de Estados Unidos.
No hay duda de que es solamente cuestión de tiempo para que haya un presidente negro, al igual era solamente cuestión de tiempo que Paul Waner consiguiera su golpe número 3.000. El asunto es si deseamos alcanzar ese hito tan urgentemente que estamos dispuestos a pasar por alto como alcanzamos el hito aunque sea cuestionable.
Paul Waner tenía demasiado orgullo para aceptar un golpe raspado. Elegir a un presidente de Estados Unidos es mucho más trascendental que un récord deportivo. Hace falta que nosotros los votantes nos preocupemos mucho más de ver a quién ponemos en el cargo de presidente porque él es responsable del destino de toda una nación y de generaciones áun por nacer.
No hay razón por la que alguien tan arrogante, absurdamente listo y, en última instancia, peligroso como Barack Obama deba llegar a ser presidente -- especialmente no en un momento en el que la amenaza de terroristas internacionales con armas nucleares pende sobre 300 millones de americanos.
Mucha gente parece mirar las elecciones como ocasiones para ventilar sus emociones, como si se tratara de animar a su equipo preferido o elegir a una reina de colegio.
Se está hablando de los 3 principales candidatos a la nominación de su partido en términos de demografía -- raza, sexo y edad -- como si el trabajo se tratara de eso.
Uno de los aspectos dolorosos de estudiar las grandes catástrofes del pasado es descubrir cuántas veces la gente estaba más preocupada por cosas triviales estando al borde del precipicio.
Sólo el poder de nombrar a jueces federales a las cortes de primera instancia y de apelaciones por todo el país, incluyendo a la Corte Suprema, puede tener un impacto enorme en décadas venideras. No hay razón para sentirse indignado por las cosas que hacen los jueces federales, si usted vota en base a emociones a quienes los eligen.
Barack Obama ya ha indicado que él busca jueces que hagan política social en lugar de aplicar la ley. Él ya ha intentado evitar que los jóvenes criminales violentos sean juzgados como adultos.
Aunque el senador Obama se ha presentado como el candidato de las cosas nuevas -- usando incesantemente el mantra del "cambio" -- el hecho es que prácticamente todo lo que dice sobre política doméstica está directamente sacado de los años 60 y prácticamente todo lo que dice sobre política exterior está directamente sacado de los años 30.
Proteger a los criminales, atacar a las empresas, aumentar el gasto público, promover el sentimiento de envidia y agravio, aumentar impuestos de la gente que es productiva y subvencionar a los que no lo son -- todo es un reestreno de los años 60.
Hemos pagado un precio terrible por esas ideas de los 60 en los años siguientes a través de altísimos índices de criminalidad, inflación y desempleo de dos dígitos. Durante los años 60, los guetos en todos los condados se vieron destrozados por disturbios de los cuales muchos no se han recuperado completamente hasta este día.
La violencia y la destrucción se concentraron donde no había mayor pobreza o injusticia sino donde estaban los políticos más progres, promoviendo agravios y atando de pies y manos a la policía.
Internacionalmente, la postura que el senador Obama propone -- incluyendo usar la magia de los medios de comunicación para los encuentros entre jefes de estado -- ya se llevó a cabo durante los años 30. Esa postura en nombre de la paz es lo que condujo a la guerra más catastrófica de la historia humana.
Todo parece nuevo a aquellos que son demasiado jóvenes para recordar lo antiguo y demasiado ignorantes en historia para haber oído hablar de ello.
Si quiere saber más sobre Thomas Sowell y leer artículos de otros columnistas y caricaturistas de Creators Syndicate, visite nuestra web www.creators.com. Thomas Sowell es especialista decano de la Institución Hoover en la Universidad de Stanford, Stanford, CA 94305. Su página web es www.tsowell.com.
(C)2008 CREATORS SYNDICATE, INC.
(C)2008 TRADUCIDO POR MIRYAM LINDBERG
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