Un Camino De VilezaEl fiscal de distrito Michael Nifong ha pedido disculpas a los alumnos de Duke University a los que él acusó de violación con "valoraciones que finalmente demostraron ser incorrectas".
Contrario a la frase muy de moda de que "se cometieron errores", no hay razón alguna para creer que el fiscal general Nifong cometiera algún error en este caso o que haya juzgado equivocadamente sino que calculó mal creyendo que podría salirse con la suya impunemente. Nada de lo que Michael Nifong hizo es consistente con el convencimiento total de que los alumnos de Duke University fuesen culpables. Si realmente lo hubiera creido con la expectativa de ir a juicio y declararlos culpables, entonces la fila de reconocimiento manipulada que él preparó habría sido prueba suficiente para lograr que el caso fuera rechazado por los tribunales. En esta columna predije en abril del año pasado que este caso jamás llegaría a juicio porque ya era obvio entonces que el descubrimiento de la culpabilidad o inocencia de los acusados no era el verdadero objetivo del fiscal general Nifong. Lo que servía a los propósitos de Nifong era mantener el caso con vida el suficiente tiempo como para ganar las elecciones de fiscal de distrito. Una verdadera fila de reconocimiento, llevada a cabo según reglas bien establecidas, podría haber revelado al comienzo de todo que la bailarina de striptease que acusó a los jugadores de haberla violado no tenía ni idea de quiénes eran. Eso habría acabado con el caso y destruido su carta de triunfo- la carta de la confrontación racial -- para ganarse el voto negro. Al no entrevistar ni a la acusadora ni a los acusados durante meses, el fiscal general manifestaba ser alguien más preocupado en evitar el prematuro derrumbe de su caso antes de las elecciones que en averiguar lo qué sucedió en realidad. Irónicamente, fue un taxista negro el que suministró la primera evidencia de que la acusación era falsa. Dijo que uno de los acusados estaba en su taxi yendo al banco a la hora que la supuesta violación había tenido lugar. Ese taxista fue posteriormente llevado a la policía para que lo interrogaran por un tema absolutamente sin relación con la violación y lo sometieron a un duro interrogatorio de horas antes que lo soltaran sin ser acusado de nada. Muy poco, si algo, se volvió a saber de ese taxista en el caso de violación en Duke. Parece ser que captó el mensaje. Poco después se desveló que una cámara de seguridad del banco confirmaba con fecha y hora lo que el taxista había dicho ya que mostraba a uno de los alumnos acusados sacando dinero de un cajero a la hora en que supuestamente estaba participando en la violación. Durante la investigación en curso sobre la violación del código ético del fiscal general Nifong a cargo del Colegio de Abogados de Carolina del Norte, una de las cosas que podría valer la pena que se investigase es si Nifong tuvo algo que ver con el acoso o la intimidación contra un testigo cuyo testimonio podría haber socavado su caso. Otra intervención dañina que Nifong ha tratado de pintar como un descuido de su parte fue el no revelar que las muestras de ADN recogidas de la ropa interior y partes íntimas de la demandante mostraban que una serie de hombres había tenido contacto con ella aunque no se encontró el ADN de ninguno de los estudiantes de Duke. Podría parecer creíble que un fiscal de distrito muy ocupado hubiera podido olvidar incluir eso.
No hubo descuido ni estimación errónea. Fue un intento deliberado de esconder las evidencias de un caso de delito grave. Cuando finalmente salió a la luz, meses después de la fomulación de cargos contra los alumnos de Duke, que la bailarina de striptease que los había acusado no estaba siquiera segura de que hubiera existido una violación -- a pesar de sus anteriores relatos varios sobre la violación -- solamente se retiró la acusación de violación mientras las otras acusaciones de delitos graves se seguían cerniendo sobre la cabeza de los alumnos, basándose en la misma demandante poco fiable. Es difícil creer que Nifong creyese que esas otras acusaciones pudieran resistir el escrutinio de los tribunales. Pero no hacía falta que resistieran. Después de meses con una presión creciente y de costes legales apilándose, mucha gente habría llegado a un acuerdo con la fiscalía, "confesando" un delito menor con tal que la pesadilla llegara a su fin. Una "confesión" como ésa podría haberle ahorrado a Nifong que lo llevaran ante el Colegio de Abogados acusado de violar el código ético. Todo en este caso, de principio a fin, tiene sentido cuando se analiza que de lo que se trataba era de la carrera de Nifong, no de hacer justicia. Si quiere saber más sobre Thomas Sowell y leer artículos de otros columnistas y caricaturistas de Creators Syndicate, visite nuestra web en www.creators.com. Thomas Sowell es especialista decano de la Institución Hoover en la Universidad de Stanford, Stanford, CA 94305. Su página web es www.tsowell.com.
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