Tribunales De Alto RiesgoLas recientes decisiones históricas de la Corte Suprema sirven como recordatorio de que las elecciones no sirven sólo para poner a candidatos en un cargo durante algunos años.
Los jueces que esos cargos electos ponen en los tribunales se pueden traducir en la recomposición del panorama jurídico, en cambios fundamentales de la política de acción social e incluso afectar a la forma cómo se libran las guerras, mucho después de que quienes los designaron para sus cargos hayan concluido sus mandatos y hayan dejado la escena política. La Corte Suprema acaba de sacarse de la manga un nuevo "derecho" para soldados enemigos y terroristas capturados -- el derecho de apelar su detención ante juzgados federales, algo que ni la Constitución ni la Convención de Ginebra otorgaban. El Alto Tribunal también anuló las leyes de control de armas por ser violaciones de la Segunda Enmienda. Cuales sean los méritos legales o los méritos de adoptar esa política, es un cambio importante creado por los jueces. Aquí el hecho es que los jueces federales, incluyendo a los magistrados de la Corte Suprema, ejercen un enorme -- y creciente -- poder. Lo que eso significa es que cuando votamos por los candidatos que designarán y confirmarán a los jueces, estamos tomando decisiones que no sólo nos afectarán a nosotros mismos sino también a generaciones que ni siquiera han nacido aún. Las recientes decisiones trascendentales del Corte Suprema de Estados Unidos se han alcanzado por 5 votos a 4, incluyendo los votos de los magistrados designados por presidentes que ya han muerto: El magistrado John Paul Stevens, designado por el presidente Ford y el magistrado Anthony Kennedy, designado por el presidente Reagan. Quien sea que salga elegido a la Casa Blanca en noviembre seguramente designará a 2 ó 3 nuevos magistrados para la Corte Suprema -- jueces que tomarán decisiones importantes que afectarán el futuro de la sociedad americana, mucho después de que el presidente de la nación deje el cargo. Sus hijos vivirán durante el período vitalicio en el cargo de esos magistrados y sus nietos vivirán en un mundo moldeado por los precedentes que esos magistrados marquen. En un año donde se ha expresado el descontento tanto por demócratas como por republicanos a la hora de que los propios partidos escogieran a sus candidatos presidenciales, vale la pena tener presente lo que nos jugamos con las designaciones de jueces -- y por consiguiente con las elecciones presidenciales.
Es especialmente importante que lo tengan en cuenta aquellos votantes que están pensando ventilar sus frustraciones votando por algún candidato de un tercer partido que ellos saben bien que no tiene ninguna oportunidad de salir elegido. Se elegirá a un presidente este mes de noviembre y él designará a los jueces del Corte Suprema durante su mandato, sin importar si Ud. se queda en casa o va a las urnas. La selección que haga el presidente para el Alto Tribunal tendrá un impacto importante en la historia, sea que Ud. vote después de que considere muchos hechos seriamente o que vote en base a la retórica, el estilo o la demografía del candidato. Aún más importante que los asuntos particulares que los tribunales decidan está el asunto más fundamental referente al papel del juez dentro de nuestro sistema de gobierno constitucional. En la decisión sobre el control de armas, por ejemplo, hubo magistrados que leyeron la historia y el significado de la Segunda Enmienda de forma distinta. Sin embargo, aquí lo más peligroso fue la opinión del magistrado Stephen Breyer según la cual dependía de los jueces el sopesar y "equilibrar" los pros y los contras de las leyes de control de armas. Si tenemos derechos constitucionales sólo cuando a los jueces les gustan los resultados finales, también podríamos pasárnosla sin constitución. ¿Se dejará de lado el derecho a la libertad de expresión y se meterán presos a los periodistas cada vez que un juez crea que los periodistas fueron "demasiado lejos" expresando su opinión sobre algún político o burócrata? ¿Se juzgará a la gente otra vez por el mismo crimen, incluso después de haber sido absuelta, si los jueces consideran que la interdicción constitucional Non bis in idem es apenas una sugerencia que se debe sopesar y "equilibrar"? Ya hemos visto qué sucede cuando una mayoría de 5 a 4 decide que los políticos pueden arrebatarle su casa y dársela a otro, si los jueces no creen que sus derechos de propiedad "equilibran" lo que sea que los políticos decidan llamar "interés público". Al decidir qué candidato quiere Ud. en la Casa Blanca durante los próximos 4 años, vale la pena tomar en consideración qué tipo de jueces quiere Ud. en los juzgados federales para la siguiente generación. Si quiere saber más sobre Thomas Sowell y leer artículos de otros columnistas y caricaturistas de Creators Syndicate, visite nuestra web www.creators.com. Thomas Sowell es especialista decano de la Institución Hoover en la Universidad de Stanford, Stanford, CA 94305. Su página web es www.tsowell.com.
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