Sabotaje En Tiempo De GuerraCon todos los problemas que enfrenta este país, tanto en Irak como domésticamente, ¿por qué el Congreso de Estados Unidos está perdiendo el tiempo tratando de aprobar una resolución que condena la masacre de armenios en el Imperio Otomano hace casi un siglo?
Que no le quepa la menor duda, esa masacre de cientos de miles -- quizá un millón o más -- de armenios fue una de las peores atrocidades de toda la historia. Al igual que con el posterior Holocausto contra los judíos, no se consideró suficiente matar a víctimas inocentes. Primero los sometieron a una deshumanización que les marcaba el alma, valiéndose de cualquier método sádico que se les ocurriera a los que realizaban estas atrocidades. Los historiadores necesitan concienciarnos de tales cosas. ¿Pero por qué de pronto los políticos intentan aprobar resoluciones congresionales sobre estos acontecimientos, mucho tiempo después de que todos los implicados estén muertos y después de que el Imperio Otomano bajo el que todas estas cosas sucedieron ya no existe más? La respuesta corta es política irresponsable. La gente de ascendencia armenia en Estados Unidos y alrededor del mundo se siente indignada y con razón por lo que sucedió en el Imperio Otomano -- y con los posteriores gobiernos de Turquía que se han negado a reconocer o aceptar su responsabilidad histórica por las atrocidades en masa que ocurrieron en su territorio. Pero el interés repentino de los demócratas del Congreso en este tema va más allá del intento de ganarse algunos votos. Desean una resolución de condena de lo que sucedió como "genocidio" -- una palabra que provoca la cólera inmediata entre los turcos de hoy, ya que el genocidio representa una deliberada política de gobierno con el objetivo de exterminar a todo un pueblo, en contraste con los horrores surgidos a partir del colapso de la ley y el orden en el Imperio Otomano durante la Primera Guerra Mundial. Éstos son asuntos de hechos históricos y será mejor dejar la semántica más bien para los académicos que para los políticos. Es difícil evitar la conclusión de que esta resolución es sólo la penúltima de una serie de iniciativas del Congreso para sabotear la conducción de esta guerra. Una gran cantidad de tropas americanas y enormes cantidades de equipo militar van a Irak a través de Turquía, una de las pocas naciones del Oriente Próximo islámico que ha sido desde hace mucho tiempo un aliado de Estados Unidos. Turquía también se ha refrenado, hasta el momento, de tomar represalias contra los ataques de guerrilla desde las regiones kurdas de Irak sobre territorio turco. Pero los turcos podrían tomar represalias a lo grande, si así lo desean. Hay más tropas turcas en la frontera de Irak que tropas americanas dentro de Irak. Turquía ya ha llamado a consultas a su embajador en Washington para demostrar su descontento porque el Congreso planteó el tema. Puede que los turcos se queden en eso, o puede que no. En esta delicada situación, ¿por qué agitar el avispero por algo del pasado que ni nosotros ni nadie más puede cambiar hoy? Japón todavía debe reconocer sus atrocidades en la Segunda Guerra Mundial. Y sin embargo, el Congreso de Estados Unidos no intenta convertir a los japoneses de hoy en parias mundiales, la mayoría de ellos ni siquiera había nacido cuando se cometieron esas atrocidades. Es probable que aún menos turcos, si queda alguno, de los que participaron en los ataques contra los armenios durante la Primera Guerra Mundial estén vivos todavía. Demasiados demócratas en el Congreso se han acostumbrado a tratar la guerra de Irak como la guerra del presidente Bush -- y por lo tanto, todo vale en sus tácticas políticas con tal de hacerle más difícil al presidente dirigir la guerra. En un raro pero revelador desliz, el congresista demócrata James Clyburn dijo que una victoria americana en Irak "sería un verdadero gran problema para nosotros" en las elecciones de 2008. Reacios a aceptar la responsabilidad de terminar con la guerra cortándole los fondos necesarios para librarla, como tantos de sus partidarios desean, los demócratas del Congreso más bien han intentado sabotear las perspectivas de victoria intentando microadministrar el despliegue de tropas, retrasando la aprobación de las partidas presupuestarias -- y ahora nos salen con esta resolución de genocidio que es la penúltima, y quizá la más baja, de estas tácticas. Si quiere saber más sobre Thomas Sowell y leer artículos de otros columnistas y caricaturistas de Creators Syndicate, visite nuestra web www.creators.com. Thomas Sowell es especialista decano de la Institución Hoover en la Universidad de Stanford, Stanford, CA 94305. Su página web es www.tsowell.com.
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