Programas De EntrevistasLos programas de entrevistas empezaron a fascinarme cuando era un adolescente hace ya muchos años. El primero fue un viejo programa de radio, "The University of Chicago Roundtable". Con el transcurrir de los años también empecé a escuchar "Meet the Press" y a mirar el programa de televisión de David Susskind "Open End" y muchos otros.
Durante los últimos años, no puedo soportar ver la mayoría de los programas de entrevistas en televisión; en la radio sólo escucho a Rush Limbaugh y un par de programas más. ¿Qué ha sucedido? ¿Es que me he vuelto irascible con los años o los programas en sí han cambiado? Ninguno de los programas de entrevistas es como "Open End" o "The University of Chicago Roundtable" y "Meet the Press" con Tim Russert no es como "Meet the Press" con Lawrence Spivak o Bill Monroe. "The University of Chicago Roundtable" era en realidad una tertulia entre personas con opiniones distintas y así también era "Open End". Ese formato es practicamente desconocido hoy. Hay parecidos superficiales pero la sustancia es muy distinta. Lo que falta más que nada es una genuina interacción. Generalmente los presentadores o los invitados tienen opiniones predeterminadas sobre los temas a tratar y no están por la labor de cambiarlas. Sin tomar en consideración el tema que sea, no espere que un progre o un conservador diga: "¿Sabe? Nunca lo vi desde ese ángulo. Estoy de acuerdo con Ud.". Eso provocaría un enorme silencio a menos que alguien tuviese otro tema listo para seguir. Lo más importante, quien fuera que se hubiese pasado "al enemigo" perdería su posición como liberal o conservador. La gente del programa de la Universidad de Chicago no tenía un rol ideológico rígido que cumplir ni tampoco ninguno de los invitados en "Open End" de David Susskind. En general, tenían opiniones diferentes pero no se ganaban la vida siendo ideólogos dogmáticos o correligionarios políticos. El resultado neto es que probablemente hoy el oyente o el teleespectador no saca mucha interacción de los temas.
Si el invitado o el presentador tiene una pregunta mordaz que va al corazón del tema en cuestión, lo primero que haría el preguntado probablemente sería esquivar la pregunta, diciendo algo como "Ése no es el punto" y regresaría a exponer su lista ya preparada de puntos a enfatizar. Todo lo que aprenderá de mirar este tipo de "debates" es lo listas que son algunas personas, lo rápido que se mueven y el gran repertorio de retórica que poseen. Algunos invitados son maestros en monopolizar el tiempo. Y cuando el otro lado trata de decir algo de refilón, eso provoca un indignado "¡Déjeme terminar!" Hace falta un presentador inflexible para romper este tipo de atasco verbal. Pero muchos presentadores hacen de la vista gorda. Los presentadores de radio por lo general no son tan malos, principalmente porque la mayoría de los que llaman no son oradores profesionales y el presentador sí lo es, de tal manera que por lo general pueden evitar que se desboquen. Sin embargo, los oyentes incoherentes que participan con sus llamadas raras veces son una mejora ante los hábiles y resbaladizos. No se aprende mucho de ellos tampoco. Lo que uno aprende de los programas de radio depende de lo amplio y profundo que sea el conocimiento del presentador. Algunos de ellos -- Rush Limbaugh, Sean Hannity, G. Gordon Liddy y otros -- están muy al tanto. El único problema es cuando permiten que algún participante alterado divague sin fin. Ése es el momento de buscar alguna estación de FM que preferiblemente ponga música relajante. La mejor parte de un programa de radio es generalmente el monólogo de un presentador bien informado. Rush Limbaugh a menudo permite el comentario o la pregunta de algún oyente simplemente como punto de partida para dar una explicación propia sobre algún tema del día. A veces un invitado bien informado y elocuente como Condoleezza Rice o Alan Greenspan puede ilustrar a sus anfitriones y a la audiencia. Pero son las excepciones. Por lo general, las mejores tertulias en televisión son sobre deportes. Probablemente es porque no hay posiciones predeterminadas o una lista ya preparada de puntos a enfatizar de forma partidista. Si quiere saber más sobre Thomas Sowell y leer artículos de otros columnistas y caricaturistas de Creators Syndicate, visite nuestra web en www.creators.com. Thomas Sowell es especialista decano de la Institución Hoover en la Universidad de Stanford, Stanford, CA 94305. Su página web es www.tsowell.com.
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