Política TrituradoraSi buscaba un ejemplo típico sobre lo malo de encargar un caso a un fiscal ad hoc, la causa contra el asesor de la Casa Blanca, Lewis "Scooter" Libby es un clásico. Empecemos desde el principio para ver cómo ha evolucionado este triste caso.
La acusación publicitada con bombo y platillos en los medios de comunicación era que la Administración Bush por venganza había filtrado que la esposa de Joe Wilson trabajaba para la CIA por decir que Saddam Hussein no estaba buscando uranio en Níger, algo contrario a lo que decían informes de inteligencia citados como una de las razones para invadir Irak. Ya que hay una ley que prohibe revelar la identidad de un agente de la CIA, se levantó un gran clamor de protesta para que se nombrase a un fiscal ad hoc y que se llevara a los tribunales a quien hubiese filtrado esa información. Algunos en los medios de comunicación jubilosamente esperaban ilusionados ver al consejero de la Casa Blanca Karl Rove o quizá al mismísimo vicepresidente de Estados Unidos Dick Cheney, siendo sacados de la Casa Blanca a la fuerza y esposados. El Fiscal General de Estados Unidos, John Ashcroft nombró a un fiscal ad hoc, Patrick Fitzgerald para que investigara esos cargos. Y es aquí donde la historia da un giro extraño y preocupante. Hoy sabemos que no sabemos cuándo pasó -- a saber, que Fitzgerald descubrió al inicio de la investigación que la filtración no fue de ninguno de los funcionarios de la Casa Blanca sobre los que se cernía la sospecha. Había sido Richard Armitage del Departamento de Estado. Además la esposa de Joe Wilson tenía un trabajo de oficina en la CIA y revelar ese hecho no es una violación de la ley criminal. En otras palabras, no había crimen alguno que perseguir y tampoco había misterio alguno para resolver quién había filtrado el nombre de la esposa de Wilson al periodista Robert Novak. En este punto, un fiscal ordinario habría decidido que tenía otras cosas que hacer en lugar de estar en la investigación de un inexistente misterio sobre un inexistente crimen. Pero los fiscales ad hoc son distintos. Patrick Fitzgerald insistió en mantener la investigación en marcha durante 3 años -- y manteniendo el secreto de que no había crimen alguno ni misterio alguno sobre quién filtró la información. En el curso de esta inútil investigación, resultó que algunas de las declaraciones de Scooter Libby entraban en conflicto con las de algunos periodistas. No sólo lo que Scooter Libby recordaba difería de lo que otros periodistas recordaban, algunas de las cosas que recordaban esos periodistas diferían de lo que se había dicho y algunos contradijeron su testimonio inicial en testimonios posteriores. La información sobre la esposa de Joe Wilson era tan casual y trivial en su momento que apenas era sorprendente que no se hubiese quedado como algo recordable en la memoria de la gente. Solamente la exageración mediática lo hizo parecer algo grande. Con Libby a cargo de labores importantes en la Casa Blanca, no había motivo para esperar que su memoria fuese mejor que la de otros sobre algo como eso y mucho menos como para acusarlo de perjurio. En lo que respecta a la teoría conspirativa de la venganza con una filtración inspirada por la Administración Bush debido a la oposición de Wilson a la guerra de Irak, Richard Armitage no era un halcón de la guerra de Irak y el periodista Robert Novak se oponía a la guerra. Ellos no tenían motivo para desacreditar a Wilson. Incluso el término "filtración" es engañoso. En el curso de una conversación, Novak simplemente le preguntó a Armitage por qué alguien sin experiencia como Joe Wilson había sido enviado a Níger en primer lugar y la respuesta de Armitage fue que lo enviaron por sugerencia de su esposa que trabajaba para la CIA. La columna de Novak no era sobre ese hecho sino que lo mencionó de pasada. A partir de aquí, los medios de comunicación progres perdieron los estribos hablando de teorías conspirativas que ahora sabemos eran totalmente falsas. La vida de un hombre ha sido arruinada porque sus recuerdos diferían de los recuerdos de otros -- cuyos recuerdos también diferían entre ellos mismos -- y los progres de los medios de comunicación están exultantes como si se hubieran confirmado sus teorías conspirativas. Más importante aún, ¿cómo podemos esperar que gente altamente calificada, con muchas mejores opciones que trabajar para el gobierno, se arriesgue a ser triturada en Washington debido a la política, la exageración mediática y los fiscales ad hoc que pueden crear crímenes en el curso de una investigación cuando no había ningún crimen en primer lugar? Si quiere saber más sobre Thomas Sowell y leer artículos de otros columnistas y caricaturistas de Creators Syndicate, visite nuestra web en www.creators.com. Thomas Sowell es especialista decano de la Institución Hoover en la Universidad de Stanford, Stanford, CA 94305. Su página web es www.tsowell.com.
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