Política A Lo Papá NoelEl anuncio navideño de la senadora Hillary Clinton, mostrando varios programas gubernamentales como regalos debajo de un arbolito de Navidad, fue un ejemplo clásico de confusión política calculada.
Cualquiera que crea que el gobierno puede darle regalos al país ha caído en la más vieja ilusión política de todas -- la ilusión del algo por nada. Papá Noel podría resultar siendo el verdadero candidato en cabeza para las primarias, juzgando por la forma en la que los candidatos están compitiendo para dar dádivas gubernamentales a los votantes. Papá Noel es bipartidista. La administración Bush está desvelando su plan para rescatar a la gente que arriesgó y perdió en el mercado inmobiliario cuando explotó la burbuja. Ahora tenemos una tradición bipartita de que el gobierno intervenga para salvar a gente que se metió en negocios aventurados -- sea por asentar propiedades en la trayectoria conocida de huracanes en Florida o en áreas repetidamente azotadas por fuegos descontrolados durante años en California o por hacer cosas que aumentan la probabilidad de contraer el SIDA. ¿Por qué no rescatar también a la gente que se jugó los ahorros de toda una vida en Las Vegas? Al menos, eso sería coherente. Al parecer, los únicos que se supone que deban ser responsables son los contribuyentes -- y se les está haciendo responsables de la irresponsabilidad de otros. Ya acabaron los días del servicio militar obligatorio. Pero los contribuyentes siguen siendo reclutados para hacer de Papá Noel. Si tomar nuestro dinero y malgastarlo -- o mejor dicho, usarlo para comprar votos -- fuese todo el daño que los políticos le hacen a la economía, eso sería la utopía si lo comparamos con todo el daño que en realidad hacen. Y además, los políticos pueden ofrecer la imagen de que ellos son la solución a nuestros problemas económicos, cuando de hecho ellos son el problema económico más grande de todos. En realidad, la bolsa se hundió por casi la misma cantidad y casi el mismo día en 1987 -- y le siguieron 20 años de prosperidad, baja inflación y bajo desempleo.
¿Cuál era la diferencia? Los políticos -- primero el presidente Hoover y luego el presidente Roosevelt -- decidieron que tenían que "hacer algo" después que la bolsa se desplomó en 1929. En 1987, el presidente Ronald Reagan decidió no hacer nada -- a pesar de las encarnizadas críticas en los medios de comunicación -- y la economía se recuperó por sí misma y se mantuvo creciendo. A la gente que piensa que el gobierno sí debería "hacer algo" -- y esto incluye a la mayoría de los medios de comunicación -- nunca se les ocurriría comparar el historial de lo que sucede cuando el gobierno hace algo y lo que sucede cuando permite que el mercado se ajuste solo. Allá por 1971, el presidente Richard Nixon respondió a las exigencias generalizadas de que "hiciera algo" sobre la subida de los precios imponiendo controles de precios y salarios, eso le sirvió para ser reelegido de forma arrolladora. Por otra parte, raramente se achaca a esos controles de precios el posterior daño a la economía. Recientemente, el catedrático N. Gregory Mankiw de Harvard, ex presidente del Consejo de Asesores Económicos, señaló que la gente en el Congreso y la Casa Blanca se preguntaban lo que deberían hacer en la situación económica actual. Su sugerencia fue: "Absolutamente nada". No es sólo los economistas del libre mercado quienes piensan que el gobierno puede hacer más daño que bien cuando interviene en la economía. Fue nada menos Karl Marx quien se refirió a que la "alocada intromisión de las autoridades" es lo que puede "agravar una crisis existente". Ronald Reagan y Karl Marx no tenían mucho en común, excepto que ambos habían estudiado economía. Después de la partida del senador Phil Gramm y del líder de la mayoría de la Cámara de Representantes Dick Armey, el Congreso se convirtió en una zona libre de economistas. No hay un solo economista entre los 535 miembros del Congreso. Pero, en año electoral, ésa no es una desventaja política. Papá Noel ha ganado muchas más elecciones que cualquier economista. Si quiere saber más sobre Thomas Sowell y leer artículos de otros columnistas y caricaturistas de Creators Syndicate, visite nuestra web www.creators.com. Thomas Sowell es especialista decano de la Institución Hoover en la Universidad de Stanford, Stanford, CA 94305. Su página web es www.tsowell.com.
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