Las Penas Bipartitas De Las PrimariasLos líderes del Partido Demócrata y gran parte de los medios de comunicación se retuercen las manos pensando qué hacer con los votantes demócratas en la Florida y Míchigan para no dejarlos fuera del proceso de elección de candidatos y quizás así evitar granjearse su antipatía para las elecciones generales de noviembre.
Como tantas cosas que hacen los políticos y acaban en un lío, puede que las actuales reglas y prácticas hayan sido algo que "parecía una buena idea en su momento". Puede que haya una lección en ello sobre no dejarse arrastrar por la retórica y sobre la necesidad de detenerse a meditar las consecuencias antes de las consecuencias nos abrumen. ¿Queremos que las palabras mágicas "seguro médico universal" terminen enredadas en un lío similar -- como ya ha sucedido en otros países -- para acabar diciendo "es que parecía una buena idea en su momento"? La idea detrás de dejar "al pueblo" decidir a quién debe nominar el Partido Demócrata para presidente de Estados Unidos era que esas cosas no se deberían decidir a puerta cerrada por los peces gordos del partido en el consabido cuarto lleno de humo. Pero, en este contexto y en muchos otros, la pregunta que se debe hacer es: ¿Quién es el "pueblo"? No estamos hablando del pueblo americano en su totalidad, ni siquiera de la mayoría de los miembros de un partido dado. Estamos hablando de aquellos a los que se les da por ir a votar el día de las primarias o en los caucuses -- y esto en algunos estados incluye a personas registradas como miembros del partido de la oposición. No sólo en las elecciones primarias sino también en otras elecciones locales -- y especialmente en elecciones locales que no coinciden con las grandes fechas electorales -- grupos de interés, como el Sindicato de Profesores, pueden conseguir que haya una alta participación de los suyos que puede dar un peso desproporcionado a gente que ni de lejos tiene chance de alcanzar una mayoría pero que puede ganar a lo grande con una cuarta parte o menos del electorado. ¿Es ésa la voz "del pueblo"?
Últimamente, en cada año electoral se ha visto como el nominado de cada partido ha sido escogido -- o por lo menos queda sujeto a veto -- por el ala más extrema de su partido para después verse forzado a intentar volver al centro antes de las elecciones generales. Esto sólo puede acabar minando la confianza del pueblo en la integridad de los candidatos de ambos partidos. En los viejos tiempos de los cuartos llenos de humo, la gente con un interés a largo plazo en su partido tenía que tomar en consideración lo que el pueblo americano en general quería, porque eso determinaría quién conseguiría realmente ser elegido a la Casa Blanca y al Congreso, quienes a su vez decidirían entonces a quiénes se pondría en las cortes federales de todo el país, incluyendo a la Corte Suprema. No está muy claro en modo alguno que "el pueblo" votando en primarias haya escogido mejor que lo que se escogía en los cuartos llenos de humo. Más importante aún, los que consideran sacrosanto el actual sistema ni siquiera quieren hacer la comparación. Es dudoso que cualquiera de los 3 candidatos que aún son viables en el Partido Republicano y Demócrata habría sido escogido por cualquiera de los partidos si aquellos con un interés a largo plazo en el futuro de esos partidos hubieran tomado la decisión. Los tres candidatos tienen rabo de paja. Sin embargo, nadie se atreve a cambiar las reglas en medio del juego. Sin embargo la gran pregunta es si los líderes de alguno de los 2 partidos tendrá el valor de cambiar las reglas después de las elecciones de este otoño. Allá por el año 1944, los líderes del Partido Demócrata, sabiendo que la salud del presidente Franklin D. Roosevelt era tan frágil que probablemente no viviría lo suficiente para terminar su siguiente mandato, decidieron que escoger el candidato para vicepresidente era demasiado importante como para dejar que recayese automáticamente en el que ya era el vicepresidente en ese momento, Henry Wallace. Para el ticket electoral propusieron a un senador poco conocido, Harry Truman; FDR aceptó la idea. Hay que saber que Henry Wallace era un lunático para darse cuenta que el cuarto lleno de humo salvó del desastre a esta nación. Si quiere saber más sobre Thomas Sowell y leer artículos de otros columnistas y caricaturistas de Creators Syndicate, visite nuestra web www.creators.com. Thomas Sowell es especialista decano de la Institución Hoover en la Universidad de Stanford, Stanford, CA 94305. Su página web es www.tsowell.com.
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