Jugando Con FuegoEl congresista Tom Lantos, que es miembro de la delegación a Siria que la presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi encabeza, puso en claro cuál era la misión cuando afirmó: "Tenemos una alternativa política exterior demócrata".
Los demócratas pueden tener la política exterior que quieran siempre y cuando sean electos a la Casa Blanca. Hasta que Nancy Pelosi hizo su aparición, estaba sobreentendido por todos que sólo teníamos un presidente a la vez -- nos gustara o no -- y sólo él tenía la autoridad constitucional para hablar en nombre de este país con otras naciones, especialmente en tiempos de guerra. Todo lo que el viaje de Pelosi puede lograr es publicitar la desunión americana a una nación que patrocina el terrorismo en Oriente Medio mientras estamos inmersos en una guerra allí. Eso a su vez sólo puede envalentonar a los sirios para que exploten la falta de decisión unitaria en Washington intensificando sus esfuerzos para desestabilizar Irak y Oriente Medio en general. Los miembros del partido de la oposición, sea cual fuere el partido que estuviera en un momento dado, sabía que su papel era no intervenir en el extranjero para socavar la política exterior del país, sin importar cuánto pudieran criticarla en casa. Durante la Segunda Guerra Mundial, el candidato republicano derrotado en las presidenciales, Wendell Wilkie, incluso sirvió como enviado personal del Presidente Roosevelt ante el Primer Ministro británico Churchill. Él comprendió que en esto estábamos todos juntos, aunque pudiésemos discrepar entre nosotros mismos sobre el mejor camino a seguir. Hoy, Nancy Pelosi y los congresistas demócratas están interviniendo para desarrollar su propia política exterior e incluso su propia política militar sobre el despliegue de tropas, al mismo tiempo que niegan que estén invadiendo la autoridad presidencial. Están haciendo lo mismo domésticamente montando todo un circo mediático sobre el hecho de que la Administración Bush haya despedido a 8 fiscales. Estos fiscales están entre los muchos funcionarios que están en el cargo a gusto del presidente -- lo que significa que pueden ser despedidos en cualquier momento por cualquier razón o sin ninguna razón en particular. Se ha vertido tanto odio contra George W. Pero cualquier daño pasajero que se le esté inflingiendo a George W. Bush es una preocupación menor comparada con el daño duradero que se inflinge a la presidencia como institución que seguirá estando aquí cuando George W. Bush se haya marchado. Una vez que se acepta que está bien violar tanto las leyes como las tradiciones de la nación, y de socavar la capacidad de Estados Unidos para hablar con una sola voz a otras naciones del mundo, habremos dado un fatídico paso más en la cuesta abajo hacia la degeneración de esta sociedad. Tamaño paso tan drástico e irresponsable debería borrar cualquier presente duda acerca de que la estrategia política de los demócratas es asegurarse de que haya una derrota americana en Irak para asegurarse su propia victoria política en 2008. Que se estén practicando estos juegos políticos mientras Irán sigue avanzando sin respiro hacia la adquisición de armas nucleares es una ominosa señal del mundo completamente irreal en el que viven los políticos preocupados por anotarse puntos y unos medios de comunicación obsesionados con estrellas cabeza hueca, estén vivas o muertas. Una vez que Irán tenga armas nucleares, habrá un cambio irreversible que marcará un momento definitorio en la historia de Estados Unidos y de la civilización occidental, que vivirá desde entonces y para siempre a merced de suicidas fanáticos y de sádicos llenos de odio. Sin embargo para demasiados políticos en Washington, aquí no pasa nada. De hecho, lo que tenemos son los tejemanejes de siempre ya que los congresistas demócratas se están deleitando con el poder de su nueva y estrecha victoria del año pasado forzando a que la gente testifique ante las audiencias de sus comités y presumiendo de ello ante las cámaras de televisión. Se ha dicho que el mundo se acaba no con un estallido sino con un gemido. Pero ¿quién habría pensado que podría acabar con payasadas políticas a la sombra de una nube en forma de hongo? Si quiere saber más sobre Thomas Sowell y leer artículos de otros columnistas y caricaturistas de Creators Syndicate, visite nuestra web en www.creators.com. Thomas Sowell es especialista decano de la Institución Hoover en la Universidad de Stanford, Stanford, CA 94305. Su página web es www.tsowell.com.
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