Hechos Al AzarA veces sucede que acontecimientos sin relación alguna cuentan una historia coherente después de todo.
Recientemente me llamó la atención un artículo periodístico sobre 2 escuelas de alto rendimiento en Corea del Sur donde chicas coreanas estudian 15 horas al día, preparándose para las pruebas de ingreso en universidades de élite en Estados Unidos. Harvard, Yale y Princeton ya tienen a 34 estudiantes de esas escuelas. Cuando me llegó hace poco por correo un número por el 50 aniversario del informe sobre los miembros de la promoción 1958 de Harvard, recordé a uno de mis compañeros de esa clase que prefería llevar un hueco en el zapato al que le había puesto un pedazo de periódico doblado para cubrir el hueco, antes que decírselo a sus padres. Él sabía que si ellos se enteraban, le comprarían un par de zapatos nuevos; él también sabía que ellos no podían permitirse ese gasto. Llegó a ser catedrático de varias universidades de renombre, especializadas en medicina, obtuvo varios logros y recibió honores durante los años. Remontándome aún más en el tiempo, recibí hace poco la carta de un hombre que creció en mi viejo barrio de Harlem. Un día, cuando él y yo íbamos a la misma escuela secundaria, un profesor que lo vio comiendo un sandwich que llevaba en una bolsa de papel, hizo gestiones para que pudiera almorzar en el restaurante del colegio sin tener que pagar por ello. Todo sucedió tan rápidamente que mi compañero al probar el primer bocado recién se dio cuenta que eso era caridad y no pudo tragarse el bocado. En vez, se fue al baño y lo escupió. La bolsa de papel con su sandwich estaba ya en algún basurero, así es que ese día se quedó con hambre. Acabó siendo un psiquiatra de mucho éxito. Como todos los demás, también he estado oyendo mucho últimamente acerca de Jeremiah Wright, el ex pastor de la iglesia a la que Barack Obama ha pertenecido durante 20 años. Ambos hombres, a su manera, han estado promoviendo durante décadas la radical visión izquierdista de la victimización y el agravio -- Wright desde su púlpito y Obama en roles que van de organizador comunitario a senador de Estados Unidos, donde tiene el historial de votación de la izquierda más extrema. Más adelante, cuando el mayor premio político -- la Casa Blanca -- asomó por el horizonte, Obama sufrió una completa transformación, esta vez aparentando ser un elemento unificador. La diferencia entre Barack Obama y Jeremiah Wright es que ellos se dirigen a distintos públicos, usando distintos estilos adaptados a esos públicos. Es la diferencia entre demagogia de altos vuelos y demagogia del gueto, que en ambos casos toman por tontos a sus públicos. A la gente de la extrema izquierda le gusta vanagloriarse de que ellos están del lado de los pobres y los desposeídos. Pero ¿qué argumento tiene más probabilidades de sacar a la gente de la pobreza?¿Decirles que el mundo les ha hecho daño o promover la ética laboral de las chicas coreanas, el empeño de mi compañero de Harvard con el periódico en su zapato, o la autosuficiencia de mi compañero de la secundaria en Harlem que tenía demasiado orgullo para aceptar caridad? Cuando la gente joven sale al mundo, ¿qué es lo que tendrán que ofrecer para ganar la remuneración que buscan de otros y los logros que necesitan para sí mismos? ¿Tendrán preparación científica, tecnológica o médica? ¿O llevarán dentro sólo el resentimiento que les ha inculcado gente como Jeremiah Wright o se sentirán con derecho a beneficios del gobierno, algo que ha sido el sello de la casa de Barack Obama? En el mundo real, sentirse agraviado o con derecho a beneficios del gobierno como resultado del maltratato a sus antepasados, no es muy probable que lo lleve muy lejos con gente demasiado ocupada con la actual realidad económica como para pasarse el tiempo pensando en sus propios antepasados, mucho menos en los antepasados de otra gente. Otra vivencia aparentemente sin relación fue estar con un grupo en un entierro en un cementerio judío la semana pasada. El grupo incluía a gente negra, blanca, asiática, católica, judía y, sin ninguna duda, de otras raíces. Este país ha progresado mucho, sólo en el curso de mi vida. No necesitamos a gente como Jeremiah Wright o Barack Obama para hacernos retroceder. Ya es hora de que dejemos de aceptar crédulamente la visión de la izquierda sobre sí misma como idealista en lugar de como ególatra. Si quiere saber más sobre Thomas Sowell y leer artículos de otros columnistas y caricaturistas de Creators Syndicate, visite nuestra web www.creators.com. Thomas Sowell es especialista decano de la Institución Hoover en la Universidad de Stanford, Stanford, CA 94305. Su página web es www.tsowell.com.
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