Apoyando A Las TropasLa municipalidad de Berkeley se ha convertido en noticia nacional al informar que los reclutadores del Cuerpo de Marines no son bien recibidos en ese bastión de la izquierda académica.
Es una pena que Berkeley no sea una isla del Pacífico Sur, ya que así se le podría conceder la independencia y dejar que se las vieran por sí mismos. Así las cosas, los miembros de nuestras fuerzas armadas que arriesgan sus vidas para defender a Estados Unidos, también defienden a gente como de la de Berkeley, para quienes el nombre mismo "América" y nuestra bandera sólo despiertan desprecio. Lamentablemente, el caso de Berkeley no es único. Un profesor de Harvard que colocó la bandera americana en su carro después del 11 de Septiembre provocó miradas de asombro por parte de sus colegas. Se preguntaban qué cosa le pasaba. Por todo el país, hay profesores que defienden la política de mantener a los reclutadores militares fuera de los campus y de prohibir las oficinas de reclutamiento en éstos. Parece que si a ellos no les gusta el ejército, entonces al resto -por ejemplo, a los estudiantes- no debería permitírseles tomar sus propias decisiones sobre si ingresasr a las fuerzas o no. A los progres en general, y a los académicos en particular, les gusta jactarse de su mente abierta y de aceptar el inconformismo. Pero ellos se refieren a rechazar las normas de la sociedad en su conjunto. Sin embargo tienen muy poca o ninguna tolerancia hacia quienes no se ajustan a las normas de la corrección política académica. En ninguna parte de Estados Unidos la libertad de expresión está tan restringida como en los campus académicos con códigos de lenguaje. En Berkeley, como en otros lugares, la izquierda ha aprendido a camuflar su intolerancia antimilitar con las palabras mágicas: "Apoyamos a las tropas". Los medios progres usan el mismo discurso cuando están minando al ejército. En esto, como en otras cosas, el buque insignia de los medios es el New York Times. Las acusaciones infundadas contra las tropas americanas en Irak son noticia de primera plana, pero sus actos de increíble heroísmo en combate rara vez aparecen publicados, si es que aparecen. Aunque hay cosas que salen mal en todas las guerras, las que salieron mal en Irak -- fueran importantes o insignificantes -- han ocupado la primera plana del New York Times.
Durante los años de la guerra de Vietnam, los medios de comunicación criticaban al ejército americano por su énfasis en las bajas del enemigo o "el recuento de cadáveres". Hoy en día los medios andan obsesionados con el recuento de cadáveres americanos. Lo que han conseguido esos soldados que perdieron sus vidas en el campo de batalla no es de interés para quienes afirman estar "apoyando a las tropas". Que los miles de iraquíes que huyeron del país durante el periodo de máxima violencia e inestabilidad ahora estén regresando no es gran cosa para los medios de comunicación. Aquellos que lo han hecho posible poniendo en riesgo sus propias vidas no son héroes para los medios. En realidad, una de las constantes en los medios progres ha sido retratar a los soldados no como héroes, sino como víctimas. Los problemas financieros de algunos reservistas a los que se llamó al servicio y que tuvieron que dejar sus trabajos civiles fueron noticia de primera plana en el New York Times. También las dolorosas despedidas de familiares y amigos. Todo esto les sirve para convertir a los soldados en víctimas. Lo mismo sucede con el recuento de cadáveres. Justamente el mes pasado, el New York Times descubría una forma más de pintar a las tropas como víctimas. Publicaron un artículo larguísimo en su primera plana del 13 de enero sobre los crímenes cometidos en Estados Unidos por veteranos de combate que volvían de Irak y Afganistán. "En muchos de esos casos", decían, "el trauma del combate y el estrés del despliegue" estaban entre los factores que "parecen haber preparado el escenario para una tragedia que era en parte destrucción y en parte autodestrucción". Como con tantas otras cosas que dicen los progres, la gran pregunta no se hizo: ¿Comparado con qué? Como denunciaba el New York Post un par de días después, el índice de homicidios entre los veteranos militares es una quinta parte del de entre civiles en los mismos tramos de edad. Vaya con el gran "apoyo a las tropas" pintándolos como víctimas. Si quiere saber más sobre Thomas Sowell y leer artículos de otros columnistas y caricaturistas de Creators Syndicate, visite nuestra web www.creators.com. Thomas Sowell es especialista decano de la Institución Hoover en la Universidad de Stanford, Stanford, CA 94305. Su página web es www.tsowell.com.
|
![]() |
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
![]()
|
![]()
|






















