"Dispar Impacto" VerdeFue noticia de primera plana del San Francisco Chronicle el 14 de enero que los negros hayan abandonado por decenas de miles la zona de la Bahía de San Francisco contando desde el censo de 1990.
Puesto que mi libro Applied Economics (Economía aplicada) analizaba esta situación hace algunos años, fue agradable ver que la información finalmente ha llegado al San Francisco Chronicle aunque todavía tienen que explicar la política y la economía detrás del éxodo. Desafortunadamente, este fenómeno no es algo singular del área de la bahía de San Francisco y los negros no son el único grupo forzado a abandonar las exclusivas comunidades progres de California. Es prácticamente la misma historia en Monterrey y Los Ángeles, por ejemplo. El vertiginoso aumento de precios está obligando a irse a familias con niños, así como a negros y gente con bajos ingresos e incluso con ingresos moderados. Pero estos desbocados precios en California no se han dado por casualidad y sin razón. Antes de 1970, los precios de la vivienda en California eran muy similares a los del resto del país. En épocas más recientes, no ha sido raro ver que las viviendas en California cuestan 3 veces más de lo que cuestan en todo el país. Lo que sucedió en los años 70 fue que las severas restricciones a la construcción impuestas por el gobierno se convirtieron en costumbre en la California costera. Con una oferta restringida y una demanda no restringida, era inevitable que los precios se elevaran más allá de la capacidad de pago de las personas. Los ecologistas fanáticos son la principal fuerza impulsora detrás de las severas restricciones en la construcción ya que exigen que se reserven extensas parcelas de terreno como "espacio abierto" en las que no se puede construir nada. No es raro ver que se reserva proporciones considerables de esos terrenos en todo un condado -- a veces en más de la mitad -- como "espacio abierto". Los ecologistas hablan a menudo como si estuvieran intentando salvar de la pavimentación los últimos trozos de verde, cuando en realidad el 90% del suelo en Estados Unidos no está urbanizado; sólo los bosques cubren un área mayor que todos los pueblos y ciudades del país juntos. Detrás de la mayor parte de esa magnánima y linda palabrería hay algunas realidades feas y egoístas. La gente que ya posee casas en una comunidad selecta no paga ningún precio por difícultar la entrada en su comunidad a otros. Por el contrario, el valor de los hogares que ya poseen se dispara cuando se restringe la oferta de nuevas casas. Es decir, ellos pueden mantener fuera a la gente menos pudiente -- o, como ellos dicen, "preservar el carácter de la comunidad" -- mientras se benefician económicamente en el nombre del idealismo verde. La legislación del "espacio abierto" es apenas una de las armas en su arsenal. Otros impedimientos legales a la construcción incluyen las llamadas políticas de "crecimiento inteligente", las leyes de preservación histórica y los consejos para la distribución de zonas y las comisiones costeras con poderes arbitrarios para limitar o prohibir la construcción. Los poderes de retraso tan financieramente ruinosos que éstas y otras leyes e instituciones pueden imponer sobre cualquier persona que desea construir cualquier cosa se pueden ilustrar con un caso legal actual que involucra a un promotor inmobiliario al que se le ha impedido durante 15 años que construya en Half Moon Bay, una ciudad costera de California. Hace poco un juez le concedió 36 millones de dólares en daños y perjuicios pero la decisión se ha apelado. Cualquier persona familiarizada con el Noveno Circuito del Tribunal de Apelaciones sabe que cualquier cosa puede suceder allí -- incluyendo más años de retraso. Alguien dijo alguna vez que la capacidad de gravar es la capacidad de destruir. También lo es la capacidad de retrasar. Cuando una empresa fija estándares o políticas con efectos adversos que recaen desproporcionadamente sobre minorías, los tribunales lo llaman un "impacto dispar" y lo consideran equivalente a la discriminación. Pero los mismos progres que aplauden ese enfoque cuando se trata de empresas estarían horrorizados si se aplicara el mismo estándar a sus propias restricciones medioambientales que fuerzan a irse fuera de sus propias acomodadas comunidades progres a grandes cantidades de negros. Tampoco hacen nada los "líderes" negros que son tan rápidos para gritar "discriminación" y "racismo" en otros contextos. Al parecer todo depende de sobre quién recaiga el daño. Si quiere saber más sobre Thomas Sowell y leer artículos de otros columnistas y caricaturistas de Creators Syndicate, visite nuestra web www.creators.com. Thomas Sowell es especialista decano de la Institución Hoover en la Universidad de Stanford, Stanford, CA 94305. Su página web es www.tsowell.com.
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