Después de alguna vez haber sido avezado icono feminista ha pasado a ser una bruja yerma de ideas, sin nada que ofrecer a las jóvenes excepto un anacrónico odio a los hombres, fanatismo antimilitarista y el regodeo de la autocompasión.
¿Esperanza o cambio? Mejor machacar y seguir con sus irritantes lamentos. Algunas cosas mejoran con la edad. El movimiento feminista no es una de ellas.
En los oscuros y desesperados días de la campaña presidencial de la ginecandidata Hillary Clinton, el "equipo Hill" sacó a la Steinem del basurero izquierdista para organizar una teletón de cuitas en Austin, Tejas. La activista de 73 años le contó al New York Observer lo enfurruñada que estaba por la influencia de Barack Obama, acusó a los votantes de "querer redención por su racismo" quejándose que "no tantos quieran redención por el ginecidio".
¿Qué quiere decir con ginecidio? "En el mundo hay 6 millones de mujeres que mueren cada año simplemente por ser mujeres" afirmó Steinem, haciendo una referencia de pasada a las mujeres embarazadas que son asesinadas por sus parejas. Cabe suponer que en eso no incluye a las millones de niñas abortadas en todo el mundo cada año por su sexo. (No exactamente el tipo de potenciación que tenían en mente las primeras proabortistas que iban con el puño en alto y quemando sostenes). Y nada en el historial de Steinem indica que estuviera pensando en la incalculable cifra de niñas y mujeres asesinadas "por honor" en nombre de Alá a manos de parientes musulmanes.
A quien Steinem detesta es a los hombres occidentales. Ya sabe Ud., ésos que ven el fútbol, a los que las propagandistas de NOW (National Organization for Women, una organización feminista de Estados Unidos) tratan de echar la culpar por un incremento mitológico de la violencia doméstica los domingos que pasan el Super Bowl y a los que sirven en el ejército americano como ese gran ginenemigo, John McCain.
Según contaba el Observer, Steinem soltó una diatriba a gran escala sobre el heroísmo de McCain durante la guerra de Vietnam pregonando un argumento con una doble moral que simplemente no existe:
"Suponga que John McCain hubiera sido Joan McCain y que Joan McCain hubiera sido capturada, abatida y hecha prisionera de guerra durante 8 (sic) años.
De hecho, en Carolina del Sur se repartieron unos repugnantes folletos anónimos atacando a McCain sobre sus años como prisionero y páginas web progres han resaltado los quejas, dudas y teorías conspiratorias de algunos compañeros de McCain en su época como prisionero de guerra.
Pero esto no tiene que ver sólo con John McCain. "El argumento global de Steinem era que los medios de comunicación y el mundo político admiran demasiado el militarismo en todas sus variantes", explicaba servicialmente el Observer.
"Aprecio tanto que ella [Clinton] no haya sido entrenada para matar a nadie. Y seguramente ni siquiera jugaba a la guerra cuando era niña" vomitó Steinem, añadiendo luego que "desde George Washington a John Kennedy y su PT-109 nos hemos comportado como si matar gente fuera requisito para gobernar".
Desde Vietnam hasta Irak, las feministas incoherentes siempre se han comportado como si servir en el ejército fuera nada más que "matar gente" -- incluso hasta cuando clamaban que pusieran mujeres en primera línea de fuego en nombre de la igualdad entre sexos. Déjele a la izquierda progre la labor de difamar a sus hermanas después de presionar por décadas para integrarlas en "la maquinaria de guerra". A ellas no les importa para nada las brillantes carreras de las mujeres en las Fuerzas Armadas. Lo que les importa es sermonear al Congreso sobre la financiación a cargo del estado de sus abortos y anticonceptivos favoritos, pintar a las mujeres en el ejército como víctimas, perseguir a los reclutadores militares y explotar las acusaciones de acoso y abuso para socavar las instituciones militares.
Las americanas son las mujeres más libres, ricas y con mayor educación del mundo. Están lo bastante liberadas como para escoger a un candidato a la presidencia sin necesidad de que por pura lealtad uterina sea una candidata. Esto debería verse como progreso, no como herejía. Pero las feministas de la vieja guardia -- las mandamases -- resienten profundamente esa independencia y se aferran a lo que les queda de poder con las bases y a su menguante autoridad moral absoluta.
Al igual que su candidata, la cada vez más quejica Clinton, Gloria Steinem y las mortecinas ginesaurias simplemente no pueden aceptar que ya es hora de desistir.
Michelle Malkin es autora del nuevo libro: "Unhinged: Exposing Liberals Gone Wild". Su correo electrónico es malkinblog@gmail.com.
(C)2008 CREATORS SYNDICATE, INC.
(C)2008 TRADUCIDO POR MIRYAM LINDBERG
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